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miércoles, 5 de marzo de 2008

Cinco ideas locas para frenar el calentamiento global

Siguiendo (y terminando ya) con el tema del Calentamiento Global de marras, he encontrado un artículo muy gracioso sobre cómo acabar con este problema. Olvidándonos de mi anterior artículo sobre estas cosas y centrándonos en las teorías catastrofistas de Al Gore, cualquiera podría pensar que lo lógico es reducir las emisiones de CO2, llevar una vida más respetuosa con el medio, la famosa "sostenibilidad", etc.


¡Pues NO!


Un grupo de cerebros pensantes han propuesto estas cinco teorías para acabar con el cambio climático. Insisto en que este artículo está sacado de la página http://www.nuestroclima.com/ (a cada uno, lo suyo).

1) Erupción volcánica artificial:

La erupción del volcán Tambora, hace casi un siglo, provocó un drástico enfriamiento en el hemisferio Norte, que se conoce como "el año sin verano". Así que algunos hombres de ciencia postulan que para enfriar el planeta unos cuantos grados, sólo hace falta una gran erupción volcánica artificial.

Para evitar las reacciones desagradables típicas de los volcanes, la idea consiste en imitar sus efectos lanzando baterías de misiles a la atmósfera con las partículas que expulsan los volcanes durante su erupción (principalmente, azufre). De esta manera se reduciría el ingreso de la luz y el calor solar al planeta, provocando su enfriamiento. [N. del e.: Y, de paso, unas maravillosas lluvias ácidas, que harían las delicias de todos].
La idea está siendo debatida en los círculos científicos, aunque es probable que jamás se lleve a cabo. En un estudio reciente se analizaron las consecuencias posteriores a la erupción del volcán Pinatubo en 1991, para concluir que el remedio podría resultar mucho peor que la enfermedad, ya que se producirían prolongadas sequías que afectarían directamente a la producción de alimentos. Además, la capa de ozono podría destruirse o dañarse seriamente, con el riesgo potencial de dejar pasar radiaciones capaces de acabar con la vida del planeta.


2) Glaciares recubiertos:

Para evitar que los rayos del Sol derritan los glaciares durante el verano, la empresa suiza Landolt propone recubrirlos con su producto Ice Protector Optiforce, una tela de características especiales, que impide la acción de los rayos solares sobre los glaciares, conservando al mismo tiempo su temperatura para que no se derrita.

Aunque parezca increíble, la iniciativa ha sido aplicada a pequeña escala, con un éxito resonante. Una capa protectora de más de 3 mil metros cuadrados del material fabricado por Landolt fue colocado durante el verano pasado sobre un glaciar en Andermatt, Suiza, cuyo constante retroceso durante los últimos 15 años afectó seriamente a la actividad turística del lugar, basada en el esquí. El recubrimiento del glaciar con Optiforce permitió la conservación de una capa de hielo de más de dos metros de espesor, suficiente para que los esquiadores pudiesen disfrutar del principal atractivo de la región.
Claro que pasar de esta experiencia a una aplicación masiva de material protector sobre los principales glaciares del mundo, resultaría demasiado costoso y poco práctico; por lo que es improbable que esto se produzca en un futuro cercano.


3) Plantas reflectivas:

Las plantas de hojas brillantes rechazan los rayos solares con mayor facilidad y generan mayor cantidad de sombra. Según un grupo de expertos de la Universidad de California, la siembra de plantas de hojas brillantes en las regiones agrícolas podría reducir la temperatura de esas zonas en casi dos grados centígrados.
La capacidad reflectiva de las plantas de hojas brillantes ayudaría a variar el albedo de la Tierra (valor que define el grado de reflexión solar de un cuerpo celeste). Los científicos, liderados por Chris Doughty, afirman que “se puede lograr la desaceleración o la inversión de la tendencia al calentamiento manipulando el albedo de la superficie del suelo. Esto es factible sobre todo en las regiones agrícolas y forestales, donde la influencia humana sobre el terreno es significativa”.
La ingeniería genética podría servir para la creación de especies vegetales con mayor capacidad reflectiva. De hecho, existen variedades de soja alteradas genéticamente que reflejan un 5% más de radiación solar que las especies tradicionales. Sin embargo, los alcances de la manipulación genética son todavía fuente de polémicos debates y no sabemos hasta qué grado se aprobará este tipo de técnicas en el futuro.

4) Techos de color blanco:

Esta idea no es tan alocada como las anteriores y tal vez se pueda aplicar pronto y sin demasiadas complicaciones, aunque con resultados dudosos. Los estudios preliminares realizados por científicos de la Universidad de Columbia indican que pintar los techos de blanco de todos los edificios del planeta, podría contrarrestar la tendencia actual de calentamiento global.

Los modelos matemáticos utilizados para llegar a esa conclusión determinaron que el incremento de la reflexión solar obtenida al pintar todos los techos de blanco de todas las construcciones de la superficie terrestre, harían variar el albedo del planeta de 0.29 a 0.30, cantidad suficiente para que la temperatura global descienda hasta un grado centígrado. [N. del e.: De esta manera estamos también aumentando el albedo (la cantidad de luz reflejada al espacio) contrarrestando los descensos del mismo producidos por el retroceso de los glaciares].
Sin embargo, el modelo matemático aplicado no contempla la influencia de la atmósfera ni de las nubes, por lo que es probable que esta solución no resulte tan efectiva como se promete. Pero si alguien tiene la oportunidad de pintar el techo de su hogar de blanco, no pierde nada con intentarlo.

5) Espejos en órbita:

Para reflejar la luz no hay nada mejor que un espejo. Entonces, una red de espejos orbitando la Tierra sería capaz de reflejar la luz del Sol de acuerdo a las necesidades de nuestro planeta. Esta propuesta está siendo considerada desde hace varios años, y forma parte de lo que se conoce como geoingeniería: un conjunto de aplicaciones tecnológicas con el poder de modificar el clima terrestre a voluntad. Los espejos podrían moverse para dejar pasar o bien para impedir el ingreso de la radiación del Sol, según se desee, y de esta manera controlar el estado del tiempo en todo el mundo.
Dejando de lado las descomunales complicaciones técnicas, prácticas y presupuestarias de proyectos de semejante envergadura, el mayor riesgo que se corre es el crear un monstruo de Frankenstein, al querer manipular y controlar a gran escala mecanismos muy complejos que ni siquiera se comprenden del todo. Así como un pequeño exceso de sal puede arruinar por completo a un plato preparado con esmero, cualquier desviación que se produzca intentando alterar el clima planetario, por pequeña que parezca, puede acarrear consecuencias inesperadas e irreversibles.

lunes, 18 de febrero de 2008

El Calentamiento Global

Parece que está de moda hablar del calentamiento global, ya sea para exponer un escenario catastrofista y justificar determinadas energías "limpias" (bien entrecomillado, como la energía nuclear) y de paso forrarse dando charlas por todo el mundo, o bien para lo contrario y decir que aquí no pasa nada.

En este artículo no se va a valorar si el calentamiento global en el que se supone estamos es culpa del ser 'humano' o no. Simplemente se quieren exponer los otros periodos a lo largo de la historia de la Tierra con altas temperaturas y que cada cual saque sus conclusiones.
Han sido muchos los periodos con temperaturas medias globales muy superiores a las actuales. Vamos a obviar los primeros periodos de la historia de la Tierra desde el Hádico hasta el Proterozoico inclusive, es decir, los primeros 4000 millones de años, donde la temperatura de la Tierra era realmente alta por el tipo de atmósfera que había y la práctica inexistencia de formas de vida y oxígeno. Aunque había ya bacterias y algas fotosintetizadoras, no había muchos organismos complejos. Hay que decir, en honor a la verdad, que también hubo periodos en los que la Tierra era una auténtica bola de nieve hace unos 730 millones de años, aunque eso merece otro capítulo aparte. Es cierto que quitar 4000 millones de años es mucho, pero la explosión de la vida en el planeta ocurre a partir de los 542 M.a., en el Fanerozoico, que es la Era en la que nos encontramos y donde nos centraremos.

Viendo la gráfica de la derecha, podemos observar que la temperatura de la Tierra en estos últimos 542 M.a. ha sido bastante superior, en líneas generales, a los 15ºC de la actualidad. Por ejemplo, durante el Cámbrico y Ordovícico medio, la media es de 22ºC. En el Silúrico y Carbonífero es algo más frío, con unos 20º, bastante más que en la actualidad; mientras que en el Pérmico final hay 24º, coincidiendo con la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra (es el llamado "Super Calentamiento Global", con temperaturas medias en el ecuador de 32-36ºC y unos 6-12ºC en los polos). Esta no es la extinción de los dinosaurios, que todo el mundo sabe cómo, cuándo y por qué murieron:
También hay temperaturas altas durante el Triásico, Jurásico medio, Cretácico medio y la mitad del Terciario, con sus periodos intermedios más fríos. Por poner algún ejemplo, en el Cretácico Superior, hace unos 95 M.a., el mar estaba 300 metros más alto que en la actualidad y Europa quedó reducida a un archipiélago. Algo parecido ocurrió entre el Devónico y el Carbonífero. En el siguiente gráfico se puede ver cómo ha evolucionado el nivel del mar a lo largo del tiempo, de derecha a izquierda:


En el Paleoceno y Eoceno (hace unos 40 M.a.) había palmeras y cocodrilos en Minnesota, Alemania y Londres, por poner otro ejemplo. También árboles de zonas templadas en Alaska, Noruega y Groenlandia, y arrecifes a 10-20º más cerca de los polos que en la actualidad, que se situan en torno al ecuador-trópicos.

La conclusión que podemos sacar viendo las gráficas anteriores es que tanto las temperaturas como el nivel del mar han estado habitualmente a niveles más altos que hoy día y siempre ha habido vida. La vida se abre paso independientemente de las condiciones climáticas. Es cierto que ha habido varias grandes extinciones, y que en los ejemplos que se han comentado anteriormente, coinciden con periodos especialmente cálidos, pero estamos hablando de temperaturas medias de más de 10 grados que las actuales. También es irrefutable que los niveles de CO2 en la atmósfera han aumentado de manera importante en los últimos 50 años. Tal vez el hombre se cargue parte del planeta y caigamos como cayeron los dinosaurios antes, pero quizá eso sea lo mejor para el equilibrio de la Tierra (recomiendo visitar esta página sobre la sobreexplotación de los recursos del planeta). La vida seguirá su curso, si eso es lo que le preocupa a los ecologistas. Las nuestras ya es otro cantar.

No quiero olvidarme de otras teorías que defienden que el calentamiento global está ligado a la acción humana. Los Pastafaris, seguidores del dios Monesvol, defienden que el calentamiento global es directamente proporcional al descenso del número de piratas en los mares, según esta gráfica:

'Pirates are cool'