sábado, 9 de noviembre de 2013
TEDx Madrid
martes, 25 de junio de 2013
¿Pero quién diablos es Chueca?
Este
artículo lo escribí para el quinto número de la Revista Pastiche que podéis
encontrar en este vínculo.
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Federico Chueca, personaje a quien le debe el nombre el barrio, fue un compositor madrileño de zarzuelas, nacido en 1846. Fue uno de los más importantes representantes de lo que se llamó el Género Chico. Su actividad profesional como músico comenzó en el año 1875, acabando en el año 1904, cuatro años antes de su muerte. Sus obras más conocidas fueron Agua, azucarillos y aguardiente (1897) y La Gran Vía (1886). Pero él no fue el único compositor de zarzuelas en nuestro país. Como Chueca, había multitud de músicos de alta talla que extendieron este género musical por toda la geografía española durante los siglos XIX y XX especialmente.
| Busto de Federico Chueca en el madrileño Parque del Retiro. |
Pues bien, es necesario romper una lanza por estos géneros musicales olvidados, y más concretamente en favor de la Zarzuela. Tanto la Copla como la Zarzuela presentan una idea en el imaginario colectivo como si tuviesen un tinte franquista o rancio, de esa época oscura de España. “Antología de la Zarzuela, del rejoneo y la castañuela” cantaba Siniestro Total en su ácida canción intitulada “El regreso del hijo del zombi Paco”,
La Zarzuela es un género musical del que ya hay referencias escritas por Calderón de la Barca allá por el siglo XVII[1]. Las zarzuelas son, de alguna manera, nuestras operetas low cost, si bien algunas de ellas eran prácticamente operas en el sentido más estricto, como por ejemplo Marina, de Arrieta, que comenzó como una zarzuela en dos actos y acabo siendo una ópera de tres actos. Era una mezcla entre teatro y música. Un estilo musical que técnicamente sería equivalente a las operetas italianas que, a diferencia de las óperas contemporáneas, alternaban partes habladas con partes musicales. Si bien las zarzuelas comenzaron siendo un asueto para la monarquía española (desde tiempos de Felipe IV), con el paso del tiempo fue asimilada por el pueblo llano, adoptando características propias de esta clase social. Los temas de los que trataban estas obras eran generalmente asuntos comunes de la calle, del pueblo, historias universales si se quiere, recurrentes en la literatura de todos los tiempos. Historias costumbristas, de amores, de traiciones, en ocasiones de conjuras palaciegas, del adinerado que se enamora de la bella aldeana… Se suelen relacionar con el Madrid castizo debido a que muchas de las más conocidas zarzuelas están ambientadas en Madrid; sin embargo, esto no es del todo exacto. Por poner algún ejemplo, La tabernera del puerto ocurre en Cantabria, Gigantes y Cabezudos en Zaragoza, Bohemios en París o El huésped del sevillano en Toledo.
En la Zarzuela se pueden distinguir tres subgéneros. En primer lugar está la Zarzuela Mayor o Grande, que como se puede uno imaginar, tenían temáticas serias o dramáticas, con una estructura, complejidad argumental y longitud mayores que el resto de subgéneros. En segundo lugar, tenemos el Género Buffo. Surgió en torno al año 1870 como consecuencia de una serie de crisis socio-económicas en la sociedad española, que hizo imposible para el ciudadano de a pie asistir al teatro por sus desmesurados precios. De este modo, aparecieron representaciones cortas, de apenas una hora, que trataban con gran simpleza argumental y musical temas amenos para el pueblo, tales como mitos históricos, la realeza –recordemos que la primera República Española se proclamó en el año 1873–, el ejército, la política, etc., siempre con un punto cómico, a menudo caricaturesco, con el único afán de entretener al ciudadano a precios módicos. Finalmente, en el año 1873 –el género bufo tuvo un éxito tan grande como fulgurante– aparece el Género Chico, con autores de la talla del consabido Chueca, pero también Gaztambide, Tomás Bretón, Pablo Sorozábal, Amadeo Vives, Francisco Alonso, José Padilla o Federico Moreno Torroba, nombres que pueblan las calles de muchas ciudades españolas. El Género Chico, como tocaba temas cotidianos y costumbristas y las representaciones tenían un precio reducido, era un buen motivo de asueto para las clases humildes españolas. Corrían tiempos revueltos en lo político y lo económico (venida de la primera República, pérdida de las últimas colonias, etc.), y el pueblo necesitaba distracciones para evadirse de los problemas diarios. Se podría decir que se trataba del Sálvame de la época. Un espacio para liberar la mente, reírse un poco con las historias tragicómicas que se representaban o de las críticas sociales y, además, escuchar buena música.
| Imagen de "La del manojo de Rosas", de Pablo Sorozábal. |
Una posible explicación a este fenómeno podría ser que durante los años 60s y especialmente en los 70s se reaviva en España el interés por la Zarzuela. Cuestión de modas, como ocurre a menudo. Del mismo modo que en los 2000s volvieron a escena los musicales en las grandes ciudades de España y del mundo –por ejemplo, se representa Cats en múltiples países más allá de Broadway, El Rey León y su gira mundial, aún hoy representada en medio planeta, o The Man of La Mancha– en los 70 resurge la Zarzuela en España, que fue acogida con bastante éxito entre el público. Televisión Española emitió un programa llamado Antología de la Zarzuela, donde trabajaban actores y cantantes de primer nivel de aquel momento, como por ejemplo Alfredo Krauss, Plácido Domingo o Montserrat Caballé. Puesto que se mantuvo durante muchísimos años en antena, quizá a gran parte de la población actual le haga pensar que la zarzuela tiene un "tufillo franquista". Pero nada más lejos de la realidad.
Solemos renegar de nuestra historia y de nuestro bagaje cultural, generalmente por ignorancia o desinterés por lo antiguo. La vida en esta sociedad de consumo hace que tengamos que evolucionar a gran velocidad, y la enorme cantidad de estímulos a los que estamos sometidos (noticias, músicas, eventos de todo tipo) hace que tendamos a ir excluyendo más y más cosas de nuestras vidas. Da la sensación de que, en ocasiones, la globalización nos idiotiza, creando patrones comunes a lo largo y ancho del planeta. Hay auténticos grupos de clones que visten, leen y oyen exactamente lo que dicta la tribu urbana a la que pertenecen. Pero escuchar músicas diferentes, sea flamenco, música clásica, óperas, asistir a un ballet o a una zarzuela, no sólo es enriquecedor sino que seguramente sea necesario. Saber quién es Chueca, por qué un barrio de Madrid se llama así y a qué se dedicaba ese señor está bien, pero conocer a Sorozábal, o al Maestro Rodrigo, Falla o Granados es tan importante como saber quiénes eran Tchaikovski, Verdi, o músicos más modernos como John Coltrane, Frank Zappa o David Bowie. Conocer nuestra música también es conocer nuestra historia, y esto ayuda a construir nuestro futuro.
sábado, 7 de febrero de 2009
Sobre la evolución de las especies
Todos hemos oído cómo sacó sus conclusiones y formuló su teoría evolucionista observando, dibujando y estudiando los animales y los fósiles que se iba encontrando a lo largo de su viaje en el famoso Beagle por sudamérica, el Océano Pacífico y el Índico.
Sin embargo, ¿es algo que se le ocurriera a él de manera espontánea tras realizar dicho viaje? Lo cierto es que no. El gran problema que se encontraban los investigadores del siglo XVIII y XIX era el yugo de la religión. No pocos científicos se aventuraron a sugerir una posible evolución de las especies en nuestro planeta, pero nadie tuvo el coraje suficiente para decirlo en voz alta. Y he ahí donde radica el mérito de Darwin.
Uno de mis ejemplos preferidos es el de Georges Louis
Leclerc, conde de Buffon. Leclerc era un científico naturalista francés que vivió entre los años 1707 y 1788, 100 años antes que Darwin. Entre las muchas cosas que hizo a lo largo de su vida, me gustan especialmente los estudios que realizó sobre la edad de la Tierra basándose en el tiempo de enfriamiento de bolas de hierro fundidas. Utilizando esos datos, extrapoló los resultados al tamaño de la Tierra, y su conclusión fue que la edad de nuestro planeta era de unos 50000 años. Ahora estas cifras suenan ridículas, pero entonces se daba por hecho que la Tierra tenía 6000 años, tal y como decían las Sagradas Escrituras. La Iglesia tomó cartas en el asunto y el miedo le hizo retractarse y retirar tales afirmaciones.Volviendo al tema de la evolución, se puede considerar que Leclerc fue realmente el padre de la paleontología, o lo que es lo mismo, de las teorías de la evolución.
"Podremos también decir que el hombre y mono, como caballo y asno, tienen un origen común; que en toda familia, tanto animal como vegetal hay un único tronco, e incluso que todos los animales proceden de uno solo que con el paso del tiempo, al ir perfeccionándose o degenerando, ha dado origen a todas las demás razas animales." (Historia Natural, tomo 4, 1753, pág. 382)O dicho de otro modo: existe la evolución. No provenimos de una mano creadora tal y como dice la Biblia. Quiero hacer hincapié en la fecha de publicación: 1753. Darwin publicó El Origen de las Especies en 1859. Bastante sorprendente, ¿no?
Entonces, si Leclerc dijo esto cien años antes, ¿por qué Darwin es el personaje conocido y él no? Es bien sencillo. La explicación la encontramos en la siguiente página de su Historia Natural:
"¡Pero no! Por la revelación sabemos con certeza que todos los animales son igualmente consecuencia del acto de creación; que la primera pareja de cada género y de todos los géneros salió en su total perfección de las manos del Creador. Y debemos creer que entonces eran casi iguales a como se nos presentan hoy en día en sus descendientes» (Historia Natural, tomo 4, 1753, pág. 383).Y no le culpo que dijera eso. Por aquel entonces no se andaban con tonterías. Te acusaban de hereje y te sometían a horribles torturas. Pero lo importante es que sentó las bases de la teoría de la evolución que más tarde recogieron otros ilustres personajes como Lamarck (padre del término Biología) o el propio Darwin.
Desde aquí quiero hacer un homenaje a este gran científico, desconocido para la mayoría, que se adelantó 100 años a Darwin.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Las divertidas mafias alrededor del protocolo de Kioto
Hoy os voy a contar un hecho bastante curioso que ocurre (al menos) en España. Es cierto que en España hay un sistema que penaliza a las industrias que más CO2 emiten a la atmósfera. Como es lógico, determinadas industrias básicas, debido a su actividad, emiten más que otras. Es por tanto razonable que haya unas cuotas de emisión en función del tipo de actividad y del volumen de producción que haya. Esas cuotas de emisión (ya no sólo de CO2, sino también de otros contaminantes) están fijadas por un organismo dependiente del Estado. Periódicamente hay inspecciones que miden la cantidad de dióxido de carbono y demás sustancias emitidas a la atmósfera. Aquellas industrias que sobrepasen el cupo asignado, son multadas.
Hasta aquí todo es razonable. Aparentemente se cumple la legalidad.
El problema surge cuando se genera todo un mercado negro del CO2. ¿Qué cosa más extraña, verdad? Os lo explico:
1.- Imaginemos una industria "limpia", es decir, que emite menos CO2 del que el Estado la permite, o lo que es lo mismo, ha hecho los deberes en cuestiones medioambientales. Pongamos, por ejemplo, que se trata de una industria farmacéutica.
2.- Imaginemos una industria "sucia", que emite más de lo que dicta la normativa. Digamos que se trata de una cementera.
3.- La industria farmacéutica recibe una palmadita en la espalda por no emitir más de lo debido. Al fin y al cabo, es su obligación.
4.- La industria cementera debe pagar una multa al Estado. La multa está fijada en función del volumen de CO2 emitido, pero el precio es fijo.
5.- Supongamos que ambas industrias llegan a un acuerdo para que la "limpia" le ceda su parte de cupo de emisiones de CO2 que no ha cubierto a la "sucia", de tal manera que la industria contaminante le pague un precio acordado entre ambas para compensar el exceso de emisiones. En otras palabras, ambas industrias cubrirían por completo el cupo de emisiones, sin infringir la normativa. Es como si dijéramos que la industria farmacéutica declara al Estado que emite parte del CO2 que en realidad está generado por la fábrica de cemento.

El precio de esa compra-venta de CO2 está fijado por la oferta y la demanda. Si un año, por el motivo que fuere, hay un exceso muy grande de emisiones de CO2 por parte de muchas industrias contaminantes, las industrias limpias (que no han cubierto su cupo de emisiones) alzarán el precio de compra de CO2, porque pueden ganar mucho dinero. Por otro lado, si ese precio es muy elevado, en ocasiones cuesta lo mismo comprar cupo de emisiones que pagar la multa, lo que se traduce, en términos económicos, en que da lo mismo emitir más CO2, porque el precio a pagar será aproximadamente el mismo, o incluso es más barato pagar la multa.
Es triste ver que el único motivo por el que a una industria le compensa reducir sus emisiones es por el dinero que puede ganar por medio de este negocio tan sucio.
Y lo mejor de todo es que esto es perfectamente legal (o al menos es alegal). ¿Por qué el Estado no hace algo para evitar estos negocios? ¿Por qué no se incentiva a las industrias limpias y se penaliza a las contaminantes? ¿Por qué se permite el comercio con CO2? ¿Qué doble moral es ésta?
Para finalizar, sólo decir que el CO2 producido a través de la combustión de materia orgánica, (a saber: todo tipo de restos vegetales, harinas cárnicas, restos orgánicos de basuras o animales, -en su momento, miles de vacas locas que fueron utilizadas como combustible en fábricas, por ejemplo-, etc.) no computan a la hora de contabilizar las emisiones de dióxido de carbono, sino solamente se cuentan las emisiones a partir de combustibles fósiles, lo cual también es absurdo. El alegato es que se trata de carbono que ya estaba en circulación en el ciclo normal del carbono.
viernes, 23 de mayo de 2008
El problema de Monty Hall
Estás en un programa de televisión en el cual tienes la posibilidad de ganar un coche. Frente a ti tienes tres puertas. Detrás de una hay un coche y en las otras dos, dos cabras. Debes escoger una puerta. Bien, haces tu elección, pero sin abrir todavía la puerta. El presentador del programa abre una de las otras dos puertas que no has escogido y muestra una cabra (porque él sabe qué hay detras de cada puerta, claro) y te dice que tienes una última oportunidad, por si quieres cambiar de idea y cambiar de puerta, antes de abrirlas y averiguar si te ha tocado el coche o la cabra.
¿QUÉ HARÍAS?
¿Te quedarías con tu puerta inicial o la cambiarías?
Si usas tu intuición pensarás que hay dos puertas, y por tanto un 50% de probabilidad de que haya una cabra o un coche. Al fin y al cabo, la otra cabra que ha quedado desvelada ya no contaría.
¡¡Pero en realidad, hay un 66% de probabilidades de ganar el coche!! Paradójico, ¿no?
Para matemáticos: Sea X:(Omega,P) -> {1,2,3} la puerta aleatoria detrás de la cual se encuentra el coche. Sea Y:(Omega,P) -> {1,2,3} la puerta que escoge aleatoriamente el candidato. Las variables aleatorias X e Y son estocásticamente independientes. Sea M: (Omega,P) -> {cabra,coche} lo que se encuentra detrás de la puerta que el moderador, de manera aleatoria, escoge (entre las que aún no se han abierto). Se cumple entonces [M=cabra] con probabilidad 1 (o siempre). La probabilidad que el candidato se lleve el coche bajo el supuesto que él no cambia de puerta es entonces P[X=Y/M=cabra]=P[X=Y]=1/3. La probabilidad que el candidato se lleve el coche bajo el supuesto que él cambia de puerta es entonces P[X<>Y/M=cabra]=1-P[X=Y]=2/3. (Esta es la solución correcta.) [Explicación: Wikipedia]

Por lo tanto, si cambiáis de puerta, dos de cada tres veces conseguiréis el coche, y si permanecéis en vuestros trece, sólo os lo llevaréis una de cada tres.
Moraleja: no hay que dejarse llevar por el instinto. Y es precisamente el instinto lo que la gente suele utilizar para tomar sus decisiones en lugar de la lógica.
El nombre del problema viene del programa televisivo estadounidense Let's Make a Deal, cuyo presentador se llamaba Monty Hall.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Cinco ideas locas para frenar el calentamiento global
La idea está siendo debatida en los círculos científicos, aunque es probable que jamás se lleve a cabo. En un estudio reciente se analizaron las consecuencias posteriores a la erupción del volcán Pinatubo en 1991, para concluir que el remedio podría resultar mucho peor que la enfermedad, ya que se producirían prolongadas sequías que afectarían directamente a la producción de alimentos. Además, la capa de ozono podría destruirse o dañarse seriamente, con el riesgo potencial de dejar pasar radiaciones capaces de acabar con la vida del planeta.
2) Glaciares recubiertos:
Aunque parezca increíble, la iniciativa ha sido aplicada a pequeña escala, con un éxito resonante. Una capa protectora de más de 3 mil metros cuadrados del material fabricado por Landolt fue colocado durante el verano pasado sobre un glaciar en Andermatt, Suiza, cuyo constante retroceso durante los últimos 15 años afectó seriamente a la actividad turística del lugar, basada en el esquí. El recubrimiento del glaciar con Optiforce permitió la conservación de una capa de hielo de más de dos metros de espesor, suficiente para que los esquiadores pudiesen disfrutar del principal atractivo de la región.
Claro que pasar de esta experiencia a una aplicación masiva de material protector sobre los principales glaciares del mundo, resultaría demasiado costoso y poco práctico; por lo que es improbable que esto se produzca en un futuro cercano.
3) Plantas reflectivas:
La ingeniería genética podría servir para la creación de especies vegetales con mayor capacidad reflectiva. De hecho, existen variedades de soja alteradas genéticamente que reflejan un 5% más de radiación solar que las especies tradicionales. Sin embargo, los alcances de la manipulación genética son todavía fuente de polémicos debates y no sabemos hasta qué grado se aprobará este tipo de técnicas en el futuro.
4) Techos de color blanco:
Esta idea no es tan alocada como las anteriores y tal vez se pueda aplicar pronto y sin demasiadas complicaciones, aunque con resultados dudosos. Los estudios preliminares realizados por científicos de la Universidad de Columbia indican que pintar los techos de blanco de todos los edificios del planeta, podría contrarrestar la tendencia actual de calentamiento global.
Sin embargo, el modelo matemático aplicado no contempla la influencia de la atmósfera ni de las nubes, por lo que es probable que esta solución no resulte tan efectiva como se promete. Pero si alguien tiene la oportunidad de pintar el techo de su hogar de blanco, no pierde nada con intentarlo.
5) Espejos en órbita:
domingo, 2 de marzo de 2008
¿Querubines?
Bien, todos hemos oído hablar de los Querubines... sí, ya sabéis, esas preciosas criaturitas de pelo rubio y rizado, colorados mofletes, cuerpecillo de niño gordo...
Angelotes filosofando
¡MENTIRA!
Ahí arriba os estoy definiendo a los "angelotes", que científicamente reciben el ridículo nombre de Putti. Los querubines son ángeles, sí... pero de otro tipo muy distinto.
Pequeños Puttis albañiles trabajando en la obra
A ver por dónde empiezo... Ah, sí. Lo primero que hay que decir es que hay muchos tipos de ángeles. De hecho, la teología cristiana establece nueve "coros angélicos", divididos en tres "Esferas". Os los voy a nombrar empezando por los más bajos:
- Arcángeles
- Virtudes
- Principados
- Dominaciones
- Tronos
- Querubines
- Serafines
Un querubín es un terrible monstruo de seis alas llenas de ojos, armado con una espada de fuego y una mala hostia que te pasas. Dios colocó dos de esos para guardar el Edén después de expulsar a Adán y Eva, rodean como soldados el trono de Dios... en fin, unos ángeles muy muy chungos.No hagáis mucho caso a lo que dice la wikipedia sobre ellos, no tienen ni cuatro cabezas ni ruedas ni nada por el estilo. Ahí están mezclando querubines con serafines y con el tetramorfos (las imágenes simbólicas de los evangelistas).
Así que ya sabéis, cuando, hablando de un bebé, alguien diga "aaaay, es un querubín diminuto...", reíd para vosotros. O también podéis utilizar esta joya para insultar a los nenes más horrendos sin que mamá se entere.
Para terminar, os dejo una imagen más moderna, pero bastante acertada (excepto por lo de los ojos en las alas) de estos ángeles farrucos.

Un auténtico Querubín, pero sin ojos en las alas (¿tuerto?)
lunes, 18 de febrero de 2008
El Calentamiento Global
Viendo la gráfica de la derecha, podemos observar que la temperatura de la Tierra en estos últimos 542 M.a. ha sido bastante superior, en líneas generales, a los 15ºC de la actualidad. Por ejemplo, durante el Cámbrico y Ordovícico medio, la media es de 22ºC. En el Silúrico y Carbonífero es algo más frío, con unos 20º, bastante más que en la actualidad; mientras que en el Pérmico final hay 24º, coincidiendo con la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra (es el llamado "Super Calentamiento Global", con temperaturas medias en el ecuador de 32-36ºC y unos 6-12ºC en los polos). Esta no es la extinción de los dinosaurios, que todo el mundo sabe cómo, cuándo y por qué murieron:
En el Paleoceno y Eoceno (hace unos 40 M.a.) había palmeras y cocodrilos en Minnesota, Alemania y Londres, por poner otro ejemplo. También árboles de zonas templadas en Alaska, Noruega y Groenlandia, y arrecifes a 10-20º más cerca de los polos que en la actualidad, que se situan en torno al ecuador-trópicos.
viernes, 25 de enero de 2008
Las Paradojas de Russel
Literariamente se explicaría de esta manera:
A) SOBRE LOS BARBEROS EN ALTA MAR
Un barco sale lleno de marineros y se dirige a una misión que lo tendrá muchos días en alta mar. El capitán advierte con disgusto que alguno de los integrantes del barco no se afeitan todos los días. Y como en el barco había un marinero-barbero, lo convoca a su camarote y le da la siguiente instrucción:

“Desde mañana, toda persona del barco que no se afeite a sí misma, la afeita usted. A los que quieran afeitarse solos, no hay problemas. Usted ocúpese de los que no lo hacen. Es una orden”.
El barbero se retiró y a la mañana siguiente, nada más despertarse (aún en su camarote), se dispuso a cumplir la orden del capitán. Pero antes, naturalmente, fue hasta el baño. Cuando se disponía a afeitarse, se dio cuenta de que no podía hacerlo, porque el capitán había sido muy claro: él sólo podía afeitar a los que no se afeitaban a sí mismos. O sea, que en tanto que barbero no podía intervenir en afeitarse. Debía dejarse la barba para no infringir la norma de sólo afeitar a los que no se afeitan a sí mismos.
Pero al mismo tiempo, advirtió que no podía dejarse crecer la barba porque incumpliría también la orden del capitán, que le dijo que no permitiera que ningún integrante del barco no se afeitara. Él, entonces, tenía que afeitarse.
Desesperado porque ni podía afeitarse (porque el capitán le dijo que sólo se ocupe de los que no se afeitaban a sí mismos) ni podía dejarse la barba (ya que el capitán no lo hubiera tolerado), el barbero decidió tirarse por la borda (o también podría haberle pedido a alguien que le afeite a él…)
B) SOBRE QUIEN DEBÍA MORIR AHORCADO
En una ciudad en donde las cosas erradas se pagaban caras, el rey decidió que una persona debía ser ejecutada. Y para ello, decidió ahorcarlo. Para darle un poco más de sabor, colocaron en dos plataformas dos horcas. A una la llamaron “altar de la verdad” y a la otra, “el altar de la mentira”.
Cuando estuvieron frente al reo, le explicaron las reglas:
“Tendrás oportunidad de decir tus últimas palabras, como es de estilo. De acuerdo con que lo que digas sea verdad o mentira, serás ejecutado en este altar (señalando el de la verdad) o en el otro. Es tu decisión”.
El preso pensó un rato y dijo que estaba listo para pronunciar sus últimas palabras. Se hizo silencio y todos se prepararon para escucharlo. Y dijo: “ustedes me van a colgar en el altar de la mentira”.
“¿Es todo?”, le preguntaron.
“Sí”, respondió.
Los verdugos se acercaron a esta persona y se dispusieron a llevarla al altar de la mentira. Cuando lo tuvieron al lado, uno de ellos dijo:“Un momento por favor. No podemos colgarlo acá, porque si lo hiciéramos sus últimas palabras habrían sido ciertas. Y para cumplir con las reglas, nosotros le dijimos que lo colgaríamos de acuerdo con la validez de sus últimas palabras. Él dijo que lo colgaríamos en el altar de la mentira’. Luego, allí no podemos colgarlo porque sus palabras serían ciertas”.
Otro de los que participaba arriesgó: “Claro. Corresponde que lo colguemos en el altar de la verdad”.
“Falso”, gritó uno de atrás. “Si fuera así, lo estaríamos premiando ya que sus últimas palabras fueron mentira. No lo podemos colgar en el altar de la verdad”.
Ciertamente confundidos, todos los que pensaban ejecutar al preso se trenzaron en una discusión eterna. El reo escapó y hoy escribe libros de lógica.
C) DIOS NO EXISTE
Seguramente, de todas las maneras de presentar la paradoja de Bertrand Russell, ésta es la más llamativa. Se pretende probar que Dios no existe, nada menos.
Pongámonos primero de acuerdo con lo que quiere decir Dios. Por definición, la existencia de Dios está igualada con la existencia de un ser todopoderoso. En la medida en que nosotros podamos probar que nada ni nadie puede ser omnipotente, entonces, nadie podrá adjudicarse el “ser Dios”.
Vamos a probar esto “por el absurdo”; o sea, vamos a suponer que el resultado es cierto y eso nos va a llevar a una contradicción.

Supongamos que Dios existe. Entonces, como hemos dicho, en tanto que Dios, debe ser todopoderoso. Lo que vamos a hacer es probar que no puede haber nadie todopoderoso. O lo que es lo mismo: no puede haber nadie que tenga todos los poderes.
Y hacemos así: si existiera alguien que tuviera todos los poderes, debería tener el poder de hacer piedras muy grandes. No le puede faltar este poder, porque si no, ya demostraría que no es todopoderoso. Entonces, concluimos que tiene que tener el poder de hacer piedras muy grandes. No sólo tiene que tener el poder de hacer piedras muy grandes, sino que tiene que ser capaz de hacer piedras que él no pueda mover… no le puede faltar este poder (ni ningún otro si vamos al caso). Luego, tiene que ser capaz de hacer piedras y que esas piedras sean muy grandes.
Tan grandes, que eventualmente él no las pueda mover.
Ésta es la contradicción, porque si hay piedras que él no pueda mover, eso significa que le falta un poder. Y si tales piedras no las puede hacer, eso significa que le falta ese poder. En definitiva, cualquiera que pretenda ser todopoderoso adolecerá de un problema: o bien le falta el poder de hacer piedras tan grandes que él no pueda mover, o bien existen piedras que él no puede mover. De una u otra forma, no puede haber nadie todopoderoso (y eso era lo que queríamos probar).
En 1902 Russell envió una carta a Frege comunicándole "su" paradoja. Frege relató posteriormente que "para un escritor científico poco puede resultar más desagradable que, tras haber terminado su trabajo, se tambaleen los cimeintos de su construcción".
Un cachondo en toda regla el tal Russel.
jueves, 3 de enero de 2008
La Expresión de los Materiales. Vol. I: Europa.
se empezó a recuperar el valor plástico de los materiales constructivos en sí mismos. Ya nadie quería ver el Partenón pintado con colores chillones (ver foto) que tanto enamoró a los antiguos y tantos quebraderos de cabeza ha traído a la hora de la Restauración. Porque, ¿Qué debemos hacer? El mármol es un material muy noble y que merece ser visto per se, pero es que ninguna edificación del Siglo V a.C. fue concebida así, como tampoco lo fue ninguna escultura griega hasta la época romana bajoimperial (Finales del siglo III en adelante), cuando gracias al paso del tiempo, algunas esculturas griegas habían perdido todo el color y "resultaba que eran bonitas y todo". Así que ahí anda el debate del Partenón.
uesto. En toda Europa se hacían catedrales, todas ellas coloreadas con vivísimos colores, no hay más que echar un vistazo al Pórtico de la Gloria, o en el caso del gótico, cualquier catedral italiana, cuyos frescos se conservaban a la perfección.
n el más "paleto" de los casos, una iglesia estaba pintada por Giotto (imagen), alguien que ya jugaba con la perspectiva, mientras que en el resto de Europa seguíamos viviendo en la más remota antigüedad artística en la que ni siquiera la proporción humana estaba definida. - Por un lado, y principalmente, al estar aplicadas sobre una capa más o menos gruesa de cal (se pintaba al fresco en la época) se esterilizaba el edificio, para que no fuera azotado por las plagas de la época. Además, se podría utilizar como hospital, en caso de necesidad (mi próximo artículo versará sobre las diferentes utilidades de una catedral gótica).
- Por otro lado, daba una sensación de calidez al edificio, reforzada por las vidrieras góticas (si el la entrada sobre las utilidades de la catedral sale un poco más ligera que esta barbaridad, quizás hable sobre la Metafísica de la Luz), que invitaba al fiel a entrar.
- Por último, era una pintura que ayudaba a un público
analfabeto a comprender las Sagradas Escrituras. Por eso, las escenas más importantes están en la zona "más sagrada": El ábside y los cuerpos altos de la catedral, y las salidas del lado Este (esto es, el vástago en la planta de cruz) solían ir decoradas con escenas apocalípticas o crucifixiones, como advertencia a los fieles. (Explicación de la foto, al final).
Ocurre que hay un movimiento que se ha venido llamando "Modernismo", y que tiene influencias orientales. Y ocurre que, gracias a la Revolución Industrial, se introducen nuevos materiales en la construcción, como el hierro, o el hormigón, que son baratos y muy resistentes.
Esto hace que los nuevos arquitectos adopten la influencia oriental sobre los materiales, y empiecen a valorar el material visto, sobrio, elegante. Algo que, sin duda, ha llegado hasta nuestros días, no tenemos más que mirar a nuestro alrededor, o incluso preguntarnos a nosotros mismos qué pasaría si, de repente, el Discóbolo de Mirón o la Catedral de Toledo estuviera pintarrajeada desde la cabecera hasta los pies, además con colores pasteles en el caso de la escultura y de fuerte contraste en la arquitectura. ¿Es alguien capaz de concebir la Estatua de la Libertad coloreada, o la zona AZCA de Madrid disfrazada de esa guisa? Seguramente, no.
La Expresión de los Materiales. En Occidente, gracias a ella, hemos destrozado todo lo que se ha puesto por delante en cosa de un siglo. ¿Quizás la herencia barroca?
- La Metafísica de la Luz, del Abad Suger.
- Cuando las Catedrales Estaban Pintadas, Erlande-Brandenburg (1994). Muy recomendable si algo de lo de aquí arriba te ha despertado interés.
- Documentación de la Catedral de Lérida, conservada hasta hace poco en el Archivo de Salamanca.
- Bango Torviso: Edificios e Imágenes Medievales. Historia y Significado de las Formas.
- Pseudo Dionisio Areopagita, Obras completas (este hay buscarlo en la biblioteca de autores cristianos).
- Georges Duby: La Europa de las Catedrales. Arte y Sociedad. (¿Qué hay de cierto en Los Pilares de la Tierra? ¿Cómo es realmente el mundo de la ciudad medieval, y cuánto se diferencia de la ciudad Renacentista? Francamente interesante).
Ahora, quizás os preguntéis por qué ha puesto la mielda del niño una foto de tres chalaos vestidos de gato con monóculo y banderas de EEUU en el brazo en posiciones bizarras mientras hablaba de las escenas apocalípticas a los pies de la catedral.
Os lo explico en un momento. Estamos representando una escena apocalíptica a la perfección.
Cristo, esto es, mi amiga Manuela vestida de gato con monóculo (no apreciable en la foto), lleva en una mano el Libro de la Ley, y con la otra bendice al mundo, sentada en el trono de Dios, sujeto por Querubines (nada que ver con lo que imagináis, los Querubines son los soldados de Dios, llevan una espada de fuego, tienen seis alas repletas de ojos y son capaces de matar a todo lo que se les ponga por delante. Lo que vosotros llamáis "querubines" realmente son "Amorcillos" o, en italiano, "Putti", que es mucho más divertido). Los Querubines son ángeles muy chungos, los genuínos Ángeles Farrucos. Pues eso, los querubines somos mi amiga Celia y un servidor, también disfrazado de Gato con Monóculo.
Tampoco se ve en la foto que Dios está pisando al mal, y nos faltarían los salvados a un lado y los condenados a otro, pero es que en mi equipo sólo éramos tres personas.
Ea, eso es una escena apocalíptica, y si nos cuesta tanto reconocerlo en la Edad Contemporánea, habéis de saber que en la Edad Media lo veían y reconocían como quien reconoce hoy una señal de tráfico. Lo juro.
Espero no haberos aburrido demasiado, gracias por la atención y todas esas chorradas que dicen los conferenciantes.
FINIS (mundi)
jueves, 27 de diciembre de 2007
Un acertijo
Recapitulando:
- Pagaron con tres billetes de 10€ (10x3=30€).
- A cada cliente le han devuelto un euro (10-1=9€). Como son tres, han pagado en total 9€x3=27€.
- El camarero se ha quedado con dos euros como propina. Por lo tanto, en total 27+2=29€.
La cuestión es...
¿Dónde está el euro que falta?
lunes, 24 de diciembre de 2007
El origen de La Tierra
"... He dicho 'apretados como sardinas' por usar una imagen literaria: en realidad no había espacio ni siquiera para estar apretados. Cada punto coincidía con cada punto de los demás en un punto único que era donde estábamos todos...
Estaba también la mujer de la limpieza... una sola para todo el universo, dado lo reducido del ambiente. A decir verdad, no tenía nada que hacer en todo el día, ni siquiera quitar el polvo - dentro de un punto no puede entrar ni un granito de polvo..." Italo Calvino, Las Cosmicómicas.
En la nube de gases se empezaron a formar grumos y después planetesimales, que fueron chocando unos con otros y se fueron formando los planetas y el propio Sol.
La edad de formación del Sistema Solar se supone en unos 4.570 millones de años, basándonos en los datos aportados por las dataciones radiométricas sobre meteoritos caídos en la Tierra. [En otro artículo hablaré sobre estas dataciones, cómo se hacen, qué fiabilidad tienen, etc.]. Se supone que estos meteoritos (condritas) tienen la misma composición y edad que el Sistema Solar en sus orígenes.
Se piensa que La Luna se escindió de la Tierra tras el choque de un planeta del tamaño de Marte, hace 4.450 m.a. En el arcaico (hace 3800 m.a.), las noches eran claras iluminadas por una luna gigante, a la mitad de distancia que actualmente, que daba la vuelta cada 9 días. Debido a la acción mareal, la rotación de la Tierra y la Luna se ha ido ralentizando y la Luna alejándose a lo largo de la historia.
La Tierra ha tenido a lo largo de su historia tres atmósferas:
- La Tierra, que era una bola de fuego, comenzó a enfriarse, a solidificarse y a expulsar gases, como ocurre hoy en los volcanes, por ejemplo. Esta emisión de gases se la conoce como el "Big Burp" (a buen entendedor...), que originaron la segunda atmósfera, junto con los gases aportados por el impacto de cometas. Los gases presentes eran principalmente agua y CO2 (800 veces más que el que existe hoy día... ¡Reiros del efecto invernadero!), así como óxidos de azufre, amoniaco, metano, cloro... y sin oxígeno libre. Desde los 4.000 m.a. hasta los 2.500 m.a.
- La tercera atmósfera ya cuenta con oxígeno, formado a raiz de la actividad orgánica, y es la que existe hasta hoy en día.
Cuando hubo suficiente agua en la atmósfera y temperaturas adecuadas, es decir, hace 3.800 m.a., ésta se condensó y se formaron los océanos, que eran de agua dulce y con pH ácido.
A partir de ahí, y muy despacito, los primeros microorganismos (3.500 m.a.) fueron transformando el CO2 en oxígeno, que primero llenó los océanos y después la atmósfera.
El resto ya lo conocéis: primero estuvieron los dinosaurios, pero se pusieron muy gordos y se convirtieron en petróleo. Luego llegaron los jeques árabes y empezaron a comprar los Mercedes Benz, etcétera, etcétera.










